LEYES DE MENDEL
Mendel logró establecer con sus experimentos varios hechos sorprendentes. Por ejemplo, cruzando una planta alta con otra baja se obtenían híbridos parecidos al progenitor alto o al bajo en vez de obtenerse plantas de altura promedio(1). Además, en un cierto número de casos un rasgo desaparecía en la generación inmediata, pero resurgía en una generación posterior. Ahora bien, para poder explicar tan interesantes fenómenos, Mendel no se limitó a establecer tablas de relación entre los hechos observados como hubiera hecho una mente menos dotada. Más bien acometió una soberbia hazaña intelectual de carácter teórico sobre la cual, medio siglo más tarde, podría comenzar a edificarse la ciencia nueva de la genética. Veamos.
Un concepto teórico
En la soledad de su jardín o de su celda, Mendel lidió racionalmente con el problema que planteaban sus hallazgos. Mediante un acto de gran abstracción y privado de los medios de observación y de manipulación con que cuentan los biólogos de nuestros días para ayudar al pensamiento, concluyó por puro razonamiento que tenía que haber en los organismos unos elementos que funcionaran como unidades discretas de la herencia (tales elementos, que hoy llamamos genes, no se descubrirían como entes materiales sino un siglo más tarde, al determinarse su identidad dentro de la estructura molecular del ADN). Gracias a ese osado concepto teórico pudo el genial monje formular sus cuatro leyes de la herencia.
Leyes de la herencia
Sobre la base de ese concepto teórico y teniendo como fondo de referencia los datos de sus experimentos que clamaban por una explicación, Mendel formuló sus magníficas leyes de la herencia.
1. Ley de paridad: La herencia se basa en pares de unidades particulares, cada uno de los cuales determina rasgos específicos. Mendel los llamó "elementos"; nosotros los llamamos "genes". De cada par, los hijos reciben el uno o el otro de cada uno de sus progenitores.
2. Ley de antagonismo: De cada uno de los rasgos heredados por un hijo, uno es dominante y el otro recesivo. Mendel los calificó de "factores antagonistas"; nosotros los llamamos alelos(a). Si el hijo recibe de sus padres dos factores dominantes o dos recesivos (AA o aa) el hijo será "puro" para ese rasgo. Si los padres contribuyen un factor dominante y otro recesivo (Aa o aA) el hijo será "híbrido" para el rasgo.
3. Ley de conservación elemental: Los elementos de la herencia permanecen incontaminados e iguales a sí mismos a lo largo de las generaciones. Formados en pares en el cuerpo del organismo, son separados al formarse las sustancias seminales masculina y femenina, produciéndose pares nuevos al juntarse el esperma y el huevo en el tránsito generacional. Quedan anticipados así los mecanismos de la meiosis y los conceptos de diploidía y haploidía.
4. Ley de segregación independiente: Si dos o más pares son híbridos en un mismo organismo –su genoma diploide contiene Aa y Bb–, sus elementos se distribuyen de manera independiente al formar huevos o esperma, sin que la segregación de uno de los pares híbridos quede influida por la segregación de los otros pares –dando los genomas haploides distintos AB, Ab, aB y ab–. Esto significa que las leyes de la herencia se aplican a cada rasgo por separado(2).
Estas leyes que anticipaban a grandes rasgos las doctrinas fundamentales de la ciencia de la herencia fueron presentadas por Mendel ante
SEMIDOMANCIA CUZAMIENTO SEGREGACION GAMETOS DE UNINDIVIDUO